2 enero, 2013

¿En qué año estamos realmente?

¿En qué año estamos realmente?

¿En qué año estamos?

No se apresure en responder que en 2013. Hay tantas fechas como culturas existen en el orbe. Para colmo, hasta el Papa Benedicto XVI ha echado más leña al fuego para avivar una polémica tan ancestral, casi, como el mismo ser humano.

@jrbertorelli

Jesús Rivero Bertorelli

Veamos algunos ejemplos, de cuánta discrepancia existe sobre el año que transcurre:

Los hebreos en unos meses recibirán el año 5774. El calendario hebreo comienza con la Génesis del mundo, que aconteció, según la tradición judía, el día domingo 7 de octubre del año 3761 antes de  Cristo; fecha equivalente al 1 del mes de Tishrei del año 1. De esta manera, el actual año judío de 5773  comenzó al atardecer del 16 de septiembre del 2012 y finalizará el 4 de septiembre 2013.

La versión actual, por la que se rigen las festividades judías, fue concluida por el sabio Hilel II hacia el año 359 (de la era cristiana). Este calendario se basa en un complejo algoritmo, que permite predecir las fechas exactas de luna nueva, así como las distintas estaciones del año, basándose en cálculos matemáticos y astronómicos.

Los Persas en cambio recibirán, en primavera, apenas el año 1392.  El calendario persa o calendario iraní es un calendario solar en el que el año comienza con el equinoccio de primavera. En marzo de 2012 comenzó el año 1391. Es el calendario oficial en Irán y Afganistán.

En su forma actual, este calendario fue adoptado en 1925  y se considera, citando a Wikipedia,  más preciso que el mundialmente aceptado Calendario gregoriano, dado que éste tiene un error de un día cada 3320 años, mientras que en el calendario persa el mismo error aparecería cada 3.5 millones de años.

Sin embargo, para  casi todo el mundo árabe y musulmanes, vamos por el año 1435, en estricta relación con las obras y proezas del profeta Mahoma. El origen de este calendario es el día del inicio de la Hégira, que en el calendario gregoriano correspondería al 16 de julio de 622.

Para los armenios vamos por el año 4505. Este calendario, otra vez citando a Wikipedia,  fue introducido en Armenia por los persas en el siglo IV antes de Cristo. El año constaba de 360 días más 5 intercalados. No tiene años bisiestos, por lo que pierden un día cada 4 años.  Para ellos el año nuevo llega cada 9 de julio.

Los chinos recibirán (esta vez el 10 de febrero) el año 4710. Su origen se asocia con el Emperador Amarillo (Huang Di), alrededor del año 2637 antes de Cristo, cuando introdujo 5 ciclos de doce años regidos por animales distintivo. Aquí entra en juego otro  mítico emperador el de Jade. El mismo que habría ordenado a los animales una carrera para elegir a las doce especies que hoy conforman el zodíaco chino.

Este resumen aún deja por fuera otras cuentas anuales de ancestrales culturas aborígenes, yoruba, tibetianas  y hasta a los vilipendiados Mayas (fin de mundo incluído) Sólo añadiremos que el calendario maya es cíclico, porque se repite cada 52 años.  En la cuenta larga, el tiempo de cómputo comenzó el día 0.0.0.0.0 4 ajau y 8 cumkú (en notación maya) que equivale, según la correlación generalmente aceptada,1 al 11 de agosto del 3114 antes de Cristo  en el calendario actual.

Pero si usted es cristiano, tampoco esté tan seguro de que estamos estrenando el 2013.

Veamos lo que aseguró hace poco nada menos y nada que le propio Papa Benedicto XVI, quien resume su razonamiento de la siguiente forma: “El comienzo de nuestro cómputo del tiempo —la fijación del nacimiento de Jesús— se remonta al monje Dionysius Exiguus († ca. 550), que evidentemente se equivocó de algunos años en sus cálculos. La fecha histórica del nacimiento de Jesús se ha de fijar por tanto algunos años antes”, señala el Papa.

Partiendo de los datos aportados por los evangelistas Lucas y Mateo, no había duda de que Jesús había nacido durante el reinado de Herodes, a quien el monje supuso muerto en el año 753 del calendario juliano.

Sin embargo, después se supo que Herodes murió realmente en el año 750, por lo que si había ordenado la matanza de los niños inocentes dos años antes de su muerte, habría que concluir que fue en el año 748 cuando nació Jesús.

Por lo tanto, podría haber una diferencia de cuatro a seis años por este motivo.

No obstante, el calendario basado en los cálculos de Dionisio en el que se contaba los años a partir del nacimiento de Jesús,  no empezó a ser adoptado por otros sino hasta casi un siglo después – en el siglo VII- gracias a otro monje, un benedictino inglés llamado Beda “El Venerable”, quien consideró que el calendario de Dionisio era una estimación confiable. Aún así, la iglesia y con ella todo occidente siguió aplicando el llamado calendario Juliano (promulgado por Julio César)  hasta el año 1582. En ese momento  el Papa Gregorio XIII ordenó su sustitución mediante la bula pontificia “inter gravissimas”.

Este, el llamado calendario gregoriano ha sido,  con el paso de los siguientes siglos, el  que resultó (con todo y “pelón” en la fecha de nacimiento de Jesús) adoptado en casi todos los países del mundo. Finalmente fue reconocido por la ONU como el calendario del mundo.

Es decir con todo y errores históricos, su almanaque no está equivocado: dele curso a sus mejores propósitos y emprenda sus más anhelados sueños para que tenga un 2013 próspero, feliz y con mucha salud.



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