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Mr. Burns 02

Siete contra-pecados de Venezuela.

Los siete pecados capitales (de humanos y naciones) han recibido abundante comentario. Pero en el mar de pesimismo y auto denigración que invade a los venezolanos, es saludable señalar que siempre hubo –y hay- buenas soluciones pacificas.

Típico de algunos es creer que la mejor solución es la más complicada. En general es exactamente lo contrario, como puede atestiguarlo cualquier administrador competente. El incompetente, el que no sabe, trata de impresionar con palabrería, con exhibiciones de su conocimiento a medias y es incapaz de percibir lo obvio.

Quisiera ahora recordar algunas decisiones ejemplares. El numero siete es, en este caso, arbitrario y cabalístico. Figura en nuestra bandera. Es fácil de recordar, como el cinco o el tres. En este ejercicio recordaremos siete decisiones que cambiaron a Venezuela y alteraron posiblemente algún mal rumbo que traía nuestro país:

· Las cocinas de kerosén y los chivos (López Contreras).

· El Fifty-fifty (Pérez Alfonso y la renta petrolera).

· Reemplazar el petróleo con agua (Alfonso Ravard y hurí)

· Orden financiero y un solo tesoro (Cardenas Y Gomez)

· Cambiar muertos por vivos (La sanidad, 1936, 1945).

· Una ciudad en vez de un campamento (Puerto Ordaz, Fco. Carriello).

· Cinco años en vez de siete (1936- 41… etc. López Contreras).

De siete en siete pudiéramos seguir, intercalando tal vez errores o resultados negativos, pero mostrando pasos y traspiés poco recordados en el curso del gobierno de Venezuela… desde 1777. Recordemos hoy una decisión modelo por lo simple, rápida y eficaz.

Las cocinas de Kerosén y los chivos.

Los cuadros y fotografías de Caracas del siglo XIX y hasta bien entrado el siglo XX muestran un Ávila pelado, privado de vegetación. Es que nuestros antepasados primero cortaron los vastos bosques de Catia y Petare y luego los bosques del cerro para alimentar sus cocinas, al comienzo con leña, después con carbón vegetal.

Los fogones criollos crepitaban desde las cinco de la mañana, destruyendo inexorablemente su propia fuente de energía en toda Venezuela.

Dijo Picon Salas que el siglo XX en Venezuela comienzo en 1936 con el gobierno de Eleazar López Contreras y con el entusiasmo de un pueblo en rebelión, manifestando el 14 de febrero. Año excepcional política y socialmente. Nacimiento de libertades. Soltaron a los presos políticos y tiraron al mar los grillos con que inmovilizaban cruelmente. Ese General, López Contreras, hubiera podido fácilmente continuar la dictadura, pero mas bien restableció las libertades, reinicio la democracia “con calma y cordura” y modernizo la administración.

Modernizar no es decir cosas, es hacerlas. Gobernar es realizar cada día cosas que sumándose hacen historia. Algunas aparentemente simples.

En 1936 toda Venezuela seguía deforestándose con rapidez creciente. No bastaba cantar “Al árbol debemos solicito amor” y predicar el conservacionismo (no se usaba “ecología”) había que ir a las causas, acabar con el consumo de carbón y buscarle alternativa.

Para lograr este fin el Gobierno resolvió dar entrada libre de impuestos a las cocinas de kerosén y ordeno a las petroleras que abarataran el kerosén, bajándolo a dos centavos el litro.

El éxito fue rápido e increíble. En pocos meses miles de hornillas de kerosén reemplazaron a las de carbón y las amas de casa no necesitaron mas levantarse de madrugada a encender penosamente el fogón.

Los carboneros perdieron su oficio pero los bosques empezaron a renacer ese mismo invierno.

¿De quien fue la idea? Se dice que de Guillermo Zuloaga (Geologo del Ministerio de Fomento) o de William Phelps (Comerciante) o de Henry Linam (presidente de Lago Petroleum). No importa, lo que importa es el resultado: reverdecieron los cerros que desde Humbolt ya venían erosionándose.

“A cualquiera se le ocurre”. Si, pero muchas cosas hechas en Venezuela han querido hacerlas otros países y no han podido realizarlas; como ejemplo hablaremos también, otro día, de los chivos. Entre tanto recordemos que un buen gobierno, mas que de grandes “Proyectos” se ocupa, día tras día, de solucionar problemas, de cambiar rumbos errados.

Enrique Tejera Paris

 

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