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Inmigración
¿Legal o ilegal?
Los ocho
millones de ilegales que viven en la Unión Europea (UE) están
desde el pasado 18 de mayo más cerca de la expulsión, después de
que las autoridades comunitarias avalaran una medida sobre esta
cuestión.
Se trata de la
llamada "Directiva de Retorno", y su fin es armonizar o unificar
los métodos de repatriación de inmigrantes irregulares en los 27
estados miembros.
Aunque la
nueva directiva asegura que tendrá en cuenta en todo momento el
respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales
de las personas afectadas, ya se han disparado alarmas entre las
organizaciones que velan por estos derechos.
En especial
porque la medida establece que los inmigrantes expulsados no
puedan volver a ese país ni a ninguno de la UE durante cinco
años, ampliables si el "ilegal" representa una amenaza para un
estado miembro. Y que los solicitantes de asilo y los menores no
acompañados también puedan ser detenidos y expulsados, si bien
con garantías de ser entregados a alguien de su familia o
responsable de su tutela en su país de origen.
Por todo ello,
opinan las ONGs, que las condiciones de los sin papeles se
volverán más duras de lo que ya son en Europa. Para el
eurodiputado del grupo de los Verdes, Raúl Romeva, "esta
directiva da carta blanca a la vulneración de los derechos
humanos".
Por su parte,
SOS Racismo señala que "se está proponiendo aumentar el encierro
de los y las inmigrantes en centros que han sido repetidamente
denunciados por el incumplimiento de sus condiciones de
salubridad, maltrato a las personas internas, y falta de
transparencia de criterios claros de regulación de
funcionamiento y de información".
El tiempo que
los inmigrantes ilegales pueden estar detenidos en centros
especiales puede ser desde 32 días a 20 meses, dependiendo del
país en el que se encuentren. Pero con la nueva directiva, a la
que los embajadores de la UE dieron el visto bueno, fijaría un
período de detención de máximo seis meses, aunque ampliable a
18.
Aunque hay un
preacuerdo entre las tres instituciones decisorias de la UE
-Consejo, Comisión y Parlamento- a este texto todavía la falta
camino por recorrer. De pasar todos los trámites necesarios, su
entrada en vigor sería en 2010.
Latinoamérica:
Una vez
conocida la decisión del Parlamento Europeo, la respuesta de
Latinoamérica no se hizo esperar, y censuró de forma unánime la
directiva de retorno de inmigrantes ilegales aprobada por el
Parlamento Europeo, que algunos gobiernos calificaron de
"vergonzosa", porque viola el derecho a la libre circulación y
equipara a los afectados con criminales.
Los
suramericanos han creado un fuerte común de defensa y durante la
XXXV Cumbre del MERCOSUR en Tucumán, Argentina, expresaron una
resolución conjunta de rechazo a la Directiva de Retorno.
"Es una
vergüenza lo que ha hecho Europa", denunció el presidente de
Ecuador, Rafael Correa, y se preguntó: "¿Qué habría pasado si
América Latina hubiera adoptado esa directiva con los españoles
que tuvieron que salir forzosamente de su país? ¿Se imaginan
cuánto sufrimiento habría causado?".
El
vicecanciller boliviano, Hugo Fernández, afirmó que el Gobierno
de su país estudiará los alcances de la directriz para decidir
cómo enfrentarla "de manera legal".
Hace algunos
días, el presidente boliviano, Evo Morales, había bautizado el
proyecto de la UE como la "directiva de la vergüenza" y planteó
incluso la posibilidad de exigir visado a los europeos en
reciprocidad, aunque Fernández se mostró partidario de no tomar
decisiones apresuradas.
El Senado de
Uruguay también rechazó la norma comunitaria, anunció que
llevará a las Naciones Unidas su repudio e invitó a los
parlamentos y gobiernos latinoamericanos a "tomar las medidas
correspondientes desde el punto de vista del derecho
internacional".
La cancillería
paraguaya emitió un comunicado en el que expresó "su decepción
por la medida", que consideró una "incongruencia en las intensas
relaciones migratorias que los países de Europa y de América
Latina han sabido desarrollar a lo largo de siglos de
vinculación histórica".
El Ministerio
de Exteriores de Brasil lamentó la determinación de la UE porque
cree que siembra "una percepción negativa de la migración" y,
además, va contra "una deseada reducción de trabas a la libre
circulación de personas y una más amplia y plena convivencia
entre los pueblos".
El Gobierno de
Argentina recordó que migrar "no es un delito", en una nota de
la Cancillería en la que además "rechaza el uso de conceptos
tales como migración legal e ilegal".
El
vicecanciller de El Salvador, Eduardo Cálix, dijo que los países
centroamericanos buscarán, en el marco del Acuerdo de Asociación
que negocian con la UE, un trato "preferencial" para sus
inmigrantes, pese a la directriz.
El presidente
de Venezuela, Hugo Chávez amenazó con no enviar más petróleo a
los países europeos que decidan aplicar la ley sobre la
expulsión de indocumentados aprobada por el Europarlamento.
El mandatario
aseguró además que de igual manera que Europa decide devolver a
sus países de origen a los indocumentados, los países
latinoamericanos también podrían decidir "el retorno de las
inversiones europeas".
Asimismo, el
ministro de Relaciones Exteriores de Perú, José Antonio García
Belaúnde, afirmó que la decisión del Parlamento Europeo (PE) es
"discriminatoria" y "debe ser revisada".
El Futuro:
Las
interrogantes siguen siendo muchas, las voces en contra también,
y en el medio miles de personas sin un destino cierto que
podrían ser retenidos por atreverse a buscar nuevos horizontes.
Pero aún queda mucho camino por recorrer, pues en el proceso hay
más normas esenciales para consolidar la política europea de
inmigración que deberán ser presentadas en el segundo semestre
de 2008, cuando Francia asuma la presidencia de la UE.
Una de ellas,
complementaria de la recién aprobada, establece sanciones
penales a los empleadores de inmigrantes ilegales y busca atacar
las redes de traficantes que se lucran con el negocio.
Sin embargo
requiere mucha voluntad política para su aprobación porque hay
diversos intereses y dinero en juego alrededor de esta norma,
que está redactada en la Comisión Europea pero que no ha sido
presentada al Consejo de Ministros.
La intención
de la UE es que el conjunto de normas reduzca el campo de
posibilidades para los inmigrantes ilegales, eliminando el
problema de que sean engañados, explotados y abandonados a su
suerte por las redes de traficantes.

Carmen Romero |