Identificación
Usuario
Password
Registrarme
Olvide mi password
Banco en Rojo

BANCO EN ROJO

Poca gloria se avecina para el futuro del Banco Bolivariano de Venezuela. No lo digo por ser fatalista, carroñero o vende patria. Lo digo porque de entrada ya podemos afirmar – a lo Walt Whitman- que “seguro como la más segura de las certidumbres” ese negocio no va a funcionar. El nuevo Banco va a comenzar arrastrando un cadáver insepulto: el Banco Industrial de Venezuela (35 años de malas gestiones, ladronismo y encubrimientos. Acentuados hasta el espinazo en la última década).

El BID- que nació en otro momento grandilocuente y despilfarrador como el actual, la aparente bonanza de 1975-, acumula en este primer trimestre de 2009, según cifras de Sudeban, pérdidas de 52 millones de bolívares actuales. Es una banderola clavada en el torso que seguirá penetrando e infectando ahora a su nuevo benefactor. Porque poco se podrá hacer para reflotar un mamotreto con 20 sindicatos, gastos de personal que superan el 30 por ciento de sus ingresos y unas cuentas caprichosas, relancinas e inauditables.

Por muy grande que sea hoy el Banco de Venezuela (tercer banco del país), esa enorme distorsión diaria del BID (más las que seguramente se le seguirá anexando) lo condenan a una muerte anunciada. El fallecimiento del Venezuela (con casi ciento diez años de vida) lo apuntalarán casos como el conocido otorgamiento de un crédito para un proyecto habitacional en Aragua, de cuya concreción nunca más se supo. Descaros totales como ese irán adelgazando la robustez financiera del nuevo capricho presidencial. Lo que en cambio engordará –con gula abominable- será la cantidad de propiedades, vehículos lujosos y toda clase de inversiones que a costilla del dinero público, se adosarán los ladrones de siempre. Hoy vestidos de rojo y desde sus cargos de poder, o al amparo de éstos.

No hay que caer en cataratas ideológicas ni retóricas embellecedoras. Aquí no se trata de ninguna conquista para el pueblo. No es cuestión de consolidar independencia. No es un golpe a un leonino imperio económico. Es sólo una transacción salvaje que pondrá aún más dinero en manos delictuales para engrandecer patrimonios personales que son ya faraónicos.

La compra del Venezuela no es una gesta. No es un hecho épico. Ya lo aclaraba el ministro de Asuntos Exteriores español, Miguel Angel Moratinos: “el proceso de compra de la filial del banco Santander español en Venezuela no es una nacionalización, sino que hay una negociación y habrá un acuerdo. Fue el propio banco el que decidió vender en Venezuela y lo que hizo el Gobierno (venezolano) fue utilizar su derecho de poder comprar la presencia bancaria de ese banco en Venezuela", afirmó Moratinos.

El presidente Chávez ha planteado el tema como si se tratara de darle “más fuerza al sistema bancario público nacional y para poder impulsar mucho más las políticas de desarrollo económico y social con esa bola de billete que tienen los bancos privados y que sus recursos son incluso mayores al presupuesto nacional”. Pero con la compra de este banco privado el gobierno terminará avalando que se fuguen capitales a mercados internacionales por el orden de 1.200 millones de dólares en la operación. Eso de entrada nunca es bueno.

El nuevo Banco de Venezuela irá al mismo oscuro panorama de cifras que rodean hoy más que nunca a instituciones como BVC o PDVSA. El Venezuela será otro hueco negro, otro universo desconocido y signado por el ladronismo con discurso social.

La caída en cifras y rendimiento del nuevo Banco de Venezuela será justificada desde el gastado verbo socialista: ya no es una institución basada en el lucro, sino en el compromiso social (si Luis).

Pero no todo es malo. Dice uno. Al menos los actuales trabajadores del banco (salvo por supuesto altos gerentes y personal de confianza) seguirán en sus cargos y acumularán sus años de servicio en espera de obtener los mejores beneficios que imaginan disfrutarán como empleados públicos En esencia, el banco seguirá funcionando con la misma gente, y recibirán (como en los casos de la EDC y CANTV) un nuevo y nutrido grupo de camaradas recomendados.

¿No serán estos gerentes públicos lo suficientemente capaces cómo para corregir fallas y ver crecer al Banco de Venezuela? Claro que si. Talento sobra. El problema es que aguas arriba, la avaricia sumada a la impunidad hacen imbatible a la corrupción dentro y fuera del gobierno.

Jesús Rivero Bertorelli

Kys en Twitter

     @KYS1015