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Las
matriarcas de la resistencia.
En
el siglo XXI la mujer es actora, la mujer es testimonio, la mujer es
protagonista. La sociedad industrial la disparo hacia el trabajo fuera
de su casa y la sociedad global de ahora la sitúa en el centro. La
mujer maneja las herramientas de la era de la información.
En
el pasado cuando los seres humanos vivían de los productos de la tierra
y de la agricultura, las mujeres vivían ocultas y ausentes del
protagonismo. Eran actoras invisibles. El desarrollo capitalista las
impulso hacia fuera, hacia las fabricas y los talleres. Con el paso del
tiempo la mujer igualó al hombre en su vocación y en su ambición. Los
retos de la educación y de la superación intelectual colocaron a la
compañera del hombre en los mismos espacios y como dueñas de su
destino.
Las
universidades, los retos profesionales y, en época mas reciente, la
información, se trajeron a las mujeres al centro del escenario. en
algunas sociedades islámicas están todavía tapadas, con el rostro
oculto, porque no pueden compartir el aire libre de la comunicación y
de la libertad. Pero en la parte mas desarrollada del planeta, en donde
el progreso industrial, técnico, científico y cultural muestran su
presencia, las
mujeres están en primera fila..
Viajan al espacio, vuelan aviones, impulsan computadoras, y se
comunican plenamente con la vida,
con el mundo, con todo lo que mueve la fe y la confianza.
Y
¿ qué decir de la mujer venezolana?.
A
nuestras mujeres les ha tocado difícil . En una sociedad abiertamente
machista y donde ha imperado la paternidad irresponsable, la mujer ha
dado muestras de fuerza, carácter
y gallardía, además de una gran resistencia para enfrentar los
desafíos de la vida.
Hoy
cuando nuestro país se debate entre la democracia y la dictadura
la mujer es líder de la resistencia, en su mas amplia concepción
. Es emblema de lucha, porque luchar es intrínseco a la condición
femenina.
Basta
ver los rostros de miles y miles de mujeres en las marchas y en todas
las manifestaciones de nuestra pacifica resistencia . Son los gestos, la
mirada, la fuerza de
las matriarcas venezolanas a quienes hoy rendimos homenaje por su
indeclinable abnegación para dar vida y protegerla.
La
mujer es resistencia, no solo política, sino física y moral. Porque
como compañera y como madre es el centro de la sociedad venezolana.
María
Gabriela Escovar

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